JOSÉ GREGORIO HERNÁNDEZ EN EL MBA

La vida y obra del Dr. José Gregorio Hernández le ha servido para que sus devotos a lo largo y ancho del continente latinoamericano lo consideren un santo, a pesar de que aún no ha sido canonizado por la iglesia Católica. Para rendirle homenaje, el Museo de Bellas Artes de Caracas (MBA) expone una colección compuesta por 25 obras provenientes de la Fundación Museos Nacionales (FMN) y de distintos artistas plásticos. 

Fruto Vivas y Manuel Espinoza presentes en la Galería de Arte Nacional

Los maestros venezolanos Fruto Vivas, con Inedito y Manuel Espinoza, con Siete sílabas están presentes en la galería de Arte Nacional con sendas exposiciones dónde se descubrió la faceta de retratista del arquitecto y una breve antología del fundador de la Galería de Arte Nacional. En ambas estuvieron presentes familiares y amigos compartiendo las extraordinarias obras de estas figuras del arte venezolano. ¡Ven a visitarnos!

LAS DEMONÍACAS EN EL MBA

La muestra “Las Demoníacas” de Ricardo García, son una serie de dibujos de gran formato que plasman su reflexión sobre el hombre y su lucha por preservar su razón y conciencia ante un sistema que busca controlarlo, reduciéndolo a su mínima expresión: bestializándolos.

Donación Fundación Banco Industrial de Venezuela. Siglo XX

Historias Cruzadas.Donación Fundación Banco Industrial de Venezuela. Siglo XX, completa la exhibición de un importante conjunto de piezas del siglo XIX, entre las que destaca las del maestro Arturo Michelena, las cuales formaron parte del patrimonio del extinto banco del estado venezolano y que, desde 2017, entraron a la colección de la Fundación Museos Nacionales, en custodia de la Galería de Arte Nacional.

Cencrep restaura la obra de Tito Salas "Discurso en el Congreso de Angostura" (1941)

El lienzo se encontraba la escuela Francisco Pimentel, ubicada en la parroquia Santa Teresa. Representó el Segundo Congreso Constituyente de la República de Venezuela. Fue elaborado en el contexto de las guerras de independencia de Venezuela y de independencia de la Nueva Granada.

En ese sentido el Ministro del Poder Popular para la Cultura Ernesto Villegas, informó que el presidente Nicolás Maduro  aprobó los recursos necesarios para dotar a los especialistas y técnicos del Centro Nacional de Conservación y Restauración Patrimonial (CENCREP), para realizar una restauración integral de esta importantísima obra de un inmenso valor histórico, patrimonial y artístico para Venezuela.

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Noticias

Jueves, Julio 11, 2019
La curiara, pieza del mes del Museo de Ciencias, punto central de una charla ofrecida a estudiantes de medicina de la ULAC

Caracas, julio 2019.-  El Museo de Ciencias (MUCI) de la Fundación Museos Nacionales fue el punto de encuentro donde estudiantes de Ciencias de la salud de la Universidad Latinoamericana y del Caribe (ULAC) participaron en una charla sobre la Curiara, que se encuentra exhibida en el piso 2, como pieza del mes de julio de esta institución cultural.

El encuentro fue encabezado por el Hyram Moreno, jefe especialista de colecciones del MUCI, quien detalló a los presentes sobre las particularidades de esta pieza tradicional de los indígenas venezolanos.

Moreno, detalló que la curiara es una donación del Eco Museo del Caroní  (Ciudad Guayana) y es parte importante del museo porque, a pesar de no ser una pieza de colección (por no tener datos de campo) destaca porque puede informar a los visitantes, la importancia que tiene como medio de trasporte de varias de las etnias indígenas de oriente y sur del país.

“Los Waraos utilizan la curiara como forma de trasporte, pero son los Ye’kwanas los que se llevan el mérito porque tienen la fama de ser los mejores navegantes de los ríos del sur de Venezuela”.

El pueblo indígena Ye’kwana es reconoci­do como uno de los mejores fabrican­­tes de curiaras, las cuales son un pro­duc­to importante en sus relaciones comer­ciales con otros pueblos indígenas y gru­pos criollos de la región. La elaboración de las curiaras tiene una importancia fun­damental para ellos, ya que su forma de vida e iden­tidad cultural está íntimamente relacionada con los ríos y la navegación.

El especialista detalló que en la actualidad los pueblos originarios venezolanos solo usan la curiara para movilizarse por los ríos. En el pasado, destacó, también fue usado para movilizarse en el mar, pero esto es una práctica ya en desuso. “por ejemplo, desde la costa de Aragua hasta Los Roques, o la costa de la Península de Paria y las Antillas menores, por ejemplo la isla de Trinidad”.

Tradición y vida

La curiara es la embarcación más emblemática para la nave­gación en los ríos al sur del río Orinoco, es un símbolo de la herencia cultural indígena, que mantiene intacta su vigencia hasta estos tiempos.

Pueden tener diferentes tama­­ños (desde tres hasta doce me­­­tros de longitud), dependiendo del uso al cual será destinada. Para los pueblos indígenas al sur del río Orinoco, la curiara es su principal medio de transporte y herramienta indispensable en su vida cotidiana: para la caza y pesca, para buscar agua y transportar los productos del conuco, para realizar viajes cortos para visitar otras comunidades o para viajes y expediciones largas.

Cuando la curiara no sirve más para la navegación, es utilizada para guardar la pulpa fresca de la yuca rallada, para lavar la ropa, para alma­cenar las bebidas fermentadas que se consumen en celebraciones o sus partes son aprovechadas en la construcción o reparación de otras embarcaciones. La curiara está presente en todas las eta­pas de la vida de los indígenas al sur del Orinoco.

En la elaboración de una curiara Ye’kwana, la responsabilidad recae en los hombres. Primero, se debe buscar el árbol adecuado (palo amarillo, laurel, palo cachicamo etc.). Luego, el tronco debe ser examinado cuidadosamente para determinar que no esté hueco y por dónde se va a hacer el corte, el cual se debe cortar cuando no hay luna, para evitar que la madera tenga gusanos.

Una vez talado el árbol apro­piado, se comienza el primer tallado, con hacha y machete, por la parte central para darle forma. El interior del tronco se vacía hasta obtener la forma oval característica. La parte exterior se lija y se pule, hasta que el casco esté liso y parejo. El interior de la curiara se ensancha dilatando la madera con fuego. En un proceso lento y minucioso, se van quemando pequeñas partes, en las cuales se encajan rolos de madera para evitar que se estreche al enfriarse. Por último, se mide la parte posterior de la curiara (popa) para ubicar una tabla de madera (compuerta) que cierra la curiara y se colocan diversos asientos de tablas. En este momento, la curiara está lista para ser lanzada al río. FIN. Prensa-FMN.