Revista digital de divulgación de la museología venezolana
Marc Chagall y Henry Moore en el MACCAR

El MACCAR abre sus salas 4 y 5 con obras de la Colección del vanguardista ruso Marc Chagall y el escultor británico Henry Moore, máximo exponente de la Modernidad con sus figuras femeninas

Leonel Durán y José Antonio Dávila

La historia del vitral en Venezuela contada gráficamente por uno de los protagonistas Leonel Durán y José Antonio Dávila con sus asombrosas piezas futuristas en Universo contruido

EL LEGADO DEL MAESTRO CARLOS CRUZ-DIEZ

El pasado 27 de julio, Carlos Cruz-Diez pasó a la inmortalidad en la ciudad de París, Francia. Más allá de la multiplicidad de homenajes que ahora se le rinden, Cruz-Diez será recordado como uno de los artistas más importantes del siglo XX, referencia mundial en la exploración del color, de la integración del espectador a la obra, del juego de la luz, de la velocidad, la estética del movimiento y sus múltiples variantes: el arte cinético.

El Museo de la Estampa y del Diseño Carlos Cruz-Diez (MEDI) de la Fundación Museos Nacionales (FMN) ha programado para todos los martes de agosto visitas guiadas abiertas para todos aquellos interesados en conocer y experimentar el fenómenos del movimientos, la transitoriedad de las formas y la múltiples posibilidades del color.

Las visitas podrán realizarse en el horario de 9:00 a. m. a 12:00 p. m. y 2:00 p. m. a 4:00 p. m. La actividad está diseñada para personas todas las edades, así como para grupos organizados e instituciones públicas y privadas. Para mayor información pueden comunicarse a los números 0212-5712401 y 6910.

Terror en el laboratorio: de Frankenstein al doctor Moreau,

 Es una muestra itinerante que indaga como la literatura dio origen a la ciencia ficción y el amplio impacto que ha tenido esta rama de las letras en la psique de la sociedad moderna a través del cine, el arte, la TV y la ciencia.

La muestra conduce al visitante a un recorrido por seis novelas del género gótico y el terror repartido por tres bloques temáticos; “El monstruo” (Frankenstein o el Prometeo moderno de Mary Shelley y La isla del doctor Moreau de H.G. Wells), “El doble” (El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde de Robert Louis Stevenson, así como El hombre invisible de H.G. Wells) y finalmente “El autómata” (El hombre de la arena de E.T.A. Hoffmann y La Eva futura de Auguste Villiers de L’Isle-Adam).

Con “El monstruo” el público podrá explorar las implicaciones morales sobre la creación de seres artificiales, invención prodigiosa para unos y ofensiva para otros, cuyo debate hunde sus raíces en la mitología. Los enfrentamientos de estas posturas antagónicas aun continúan en nuestros tiempos, presente en los laboratorios biogenéticos.

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Noticias

Jueves, Julio 11, 2019
La curiara, pieza del mes del Museo de Ciencias, punto central de una charla ofrecida a estudiantes de medicina de la ULAC

Caracas, julio 2019.-  El Museo de Ciencias (MUCI) de la Fundación Museos Nacionales fue el punto de encuentro donde estudiantes de Ciencias de la salud de la Universidad Latinoamericana y del Caribe (ULAC) participaron en una charla sobre la Curiara, que se encuentra exhibida en el piso 2, como pieza del mes de julio de esta institución cultural.

El encuentro fue encabezado por el Hyram Moreno, jefe especialista de colecciones del MUCI, quien detalló a los presentes sobre las particularidades de esta pieza tradicional de los indígenas venezolanos.

Moreno, detalló que la curiara es una donación del Eco Museo del Caroní  (Ciudad Guayana) y es parte importante del museo porque, a pesar de no ser una pieza de colección (por no tener datos de campo) destaca porque puede informar a los visitantes, la importancia que tiene como medio de trasporte de varias de las etnias indígenas de oriente y sur del país.

“Los Waraos utilizan la curiara como forma de trasporte, pero son los Ye’kwanas los que se llevan el mérito porque tienen la fama de ser los mejores navegantes de los ríos del sur de Venezuela”.

El pueblo indígena Ye’kwana es reconoci­do como uno de los mejores fabrican­­tes de curiaras, las cuales son un pro­duc­to importante en sus relaciones comer­ciales con otros pueblos indígenas y gru­pos criollos de la región. La elaboración de las curiaras tiene una importancia fun­damental para ellos, ya que su forma de vida e iden­tidad cultural está íntimamente relacionada con los ríos y la navegación.

El especialista detalló que en la actualidad los pueblos originarios venezolanos solo usan la curiara para movilizarse por los ríos. En el pasado, destacó, también fue usado para movilizarse en el mar, pero esto es una práctica ya en desuso. “por ejemplo, desde la costa de Aragua hasta Los Roques, o la costa de la Península de Paria y las Antillas menores, por ejemplo la isla de Trinidad”.

Tradición y vida

La curiara es la embarcación más emblemática para la nave­gación en los ríos al sur del río Orinoco, es un símbolo de la herencia cultural indígena, que mantiene intacta su vigencia hasta estos tiempos.

Pueden tener diferentes tama­­ños (desde tres hasta doce me­­­tros de longitud), dependiendo del uso al cual será destinada. Para los pueblos indígenas al sur del río Orinoco, la curiara es su principal medio de transporte y herramienta indispensable en su vida cotidiana: para la caza y pesca, para buscar agua y transportar los productos del conuco, para realizar viajes cortos para visitar otras comunidades o para viajes y expediciones largas.

Cuando la curiara no sirve más para la navegación, es utilizada para guardar la pulpa fresca de la yuca rallada, para lavar la ropa, para alma­cenar las bebidas fermentadas que se consumen en celebraciones o sus partes son aprovechadas en la construcción o reparación de otras embarcaciones. La curiara está presente en todas las eta­pas de la vida de los indígenas al sur del Orinoco.

En la elaboración de una curiara Ye’kwana, la responsabilidad recae en los hombres. Primero, se debe buscar el árbol adecuado (palo amarillo, laurel, palo cachicamo etc.). Luego, el tronco debe ser examinado cuidadosamente para determinar que no esté hueco y por dónde se va a hacer el corte, el cual se debe cortar cuando no hay luna, para evitar que la madera tenga gusanos.

Una vez talado el árbol apro­piado, se comienza el primer tallado, con hacha y machete, por la parte central para darle forma. El interior del tronco se vacía hasta obtener la forma oval característica. La parte exterior se lija y se pule, hasta que el casco esté liso y parejo. El interior de la curiara se ensancha dilatando la madera con fuego. En un proceso lento y minucioso, se van quemando pequeñas partes, en las cuales se encajan rolos de madera para evitar que se estreche al enfriarse. Por último, se mide la parte posterior de la curiara (popa) para ubicar una tabla de madera (compuerta) que cierra la curiara y se colocan diversos asientos de tablas. En este momento, la curiara está lista para ser lanzada al río. FIN. Prensa-FMN.