Fruto Vivas y Manuel Espinoza presentes en la Galería de Arte Nacional

Los maestros venezolanos Fruto Vivas, con Inedito y Manuel Espinoza, con Siete sílabas están presentes en la galería de Arte Nacional con sendas exposiciones dónde se descubrió la faceta de retratista del arquitecto y una breve antología del fundador de la Galería de Arte Nacional. En ambas estuvieron presentes familiares y amigos compartiendo las extraordinarias obras de estas figuras del arte venezolano. ¡Ven a visitarnos!

LAS DEMONÍACAS EN EL MBA

La muestra “Las Demoníacas” de Ricardo García, son una serie de dibujos de gran formato que plasman su reflexión sobre el hombre y su lucha por preservar su razón y conciencia ante un sistema que busca controlarlo, reduciéndolo a su mínima expresión: bestializándolos.

Donación Fundación Banco Industrial de Venezuela. Siglo XX

Historias Cruzadas.Donación Fundación Banco Industrial de Venezuela. Siglo XX, completa la exhibición de un importante conjunto de piezas del siglo XIX, entre las que destaca las del maestro Arturo Michelena, las cuales formaron parte del patrimonio del extinto banco del estado venezolano y que, desde 2017, entraron a la colección de la Fundación Museos Nacionales, en custodia de la Galería de Arte Nacional.

Cencrep restaura la obra de Tito Salas "Discurso en el Congreso de Angostura" (1941)

El lienzo se encontraba la escuela Francisco Pimentel, ubicada en la parroquia Santa Teresa. Representó el Segundo Congreso Constituyente de la República de Venezuela. Fue elaborado en el contexto de las guerras de independencia de Venezuela y de independencia de la Nueva Granada.

En ese sentido el Ministro del Poder Popular para la Cultura Ernesto Villegas, informó que el presidente Nicolás Maduro  aprobó los recursos necesarios para dotar a los especialistas y técnicos del Centro Nacional de Conservación y Restauración Patrimonial (CENCREP), para realizar una restauración integral de esta importantísima obra de un inmenso valor histórico, patrimonial y artístico para Venezuela.

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Exposiciones

Mnemotecnia: documentos y ficciones memorialistas

¡Qué pobre memoria es aquélla que sólo funciona hacia atrás!
Lewis Carrol, Alicia en el país de las maravillas

 

(…) Funes no sólo recordaba cada hoja de cada árbol de cada monte, sino cada una de las veces que la había percibido o imaginado. Resolvió reducir cada una de sus jornadas pretéritas a unos setenta mil recuerdos, que definiría luego por cifras. Lo disuadieron dos consideraciones: la conciencia de que la tarea era interminable, la conciencia de que era inútil. Pensó que en la hora de la muerte no habría acabado aún de clasificar todos los recuerdos de la niñez (…)
Jorge Luis Borges, Funes el memorioso

 

El llamado boom de la memoria es una tendencia cultural que caracteriza a las sociedades occidentales contemporáneas. Su aparición y desarrollo, fundamentalmente a partir de la década de 1960, ha implicado un notable interés por el pasado, las prácticas rememorativas y la historia; en contraste con la profusión de narrativas sobre el futuro que caracterizó a la primera mitad del siglo XX.

El interés por el tema se ha extendido en diversos ámbitos: estético, artístico y político, debido a las aceleradas dinámicas de la vida actual, que conllevan una permanente y contradictoria tensión entre olvido y rememoración. Además, supone un posicionamiento crítico de cara a la historia como disciplina y a sus grandes relatos tradicionales.

Como sabemos los procesos subjetivos de memoria comprenden la facultad psíquica con la cual se retiene y se recuerda el pasado a partir de imágenes mentales. Por el contrario, el olvido supone la incapacidad o imposibilidad, parcial o total, de reconfigurarlo en el presente.

Asimismo, las memorias familiares, nacionales, comunitarias se sustentan en imaginarios compartidos, forzosamente dinámicos y cambiantes. En buena medida en la memoria colectiva aquello que debe o puede ser recordado y lo que debe o puede ser olvidado es influenciado directamente por los distintos mecanismos sociales y políticos de poder.

Las fuentes a las que se acude para recomponer el pasado (individual o colectivo) desde la memoria, pueden ser experienciales o bien parte de las llamadas memorias heredadas (familiares, comunitarias y/o nacionales); en todo ello, las ineludibles y complejas tramas y mecanismos de la imaginación ponen en entredicho la llamada función veritativa (de verdad) de los procesos memorialistas.

 

El pensador francés Paul Ricoeur en La memoria, la historia, el olvido, señala:

                  (…) la amenaza permanente de confusión entre rememoración e imaginación, que resulta de este devenir-­imagen del recuerdo afecta a la ambición de fidelidad en la que se resume la función veritativa de la memoria. Y sin embargo (…) no tenemos nada mejor que la memoria para garantizar que algo ocurrió antes de que nos formásemos el recuerdo de ello (…)

 

Las obras en esta exposición son valoradas bien como documentos o ficciones memorialistas o bien como una combinación de ambas categorías. Es decir, en algunos casos se trata de aparentes o pretendidos registros documentales de acontecimientos del pasado. Otros, resguardan memorias anónimas de sujetos y/o de lugares sin nombre propio (retratos fotográficos y pictóricos). De igual modo, hay piezas en las que se entrecruzan poéticamente referentes históricos y ficcionales. Así, desde la invención: reconstruyen escenas lejanas, señalan de manera crítica el olvido y permiten generar perspectivas en torno a futuros e identidades posibles.

Estas últimas acuden a la estética del simulado desgaste y añejamiento, del paso del tiempo. En esta categoría están situadas buena parte de las obras contemporáneas presentadas: gráfica, fotografía intervenida y video escultura. Las distintas imágenes de memoria/olvido/identidad interpelan a quienes las observan, conduciendo la mirada hacia la (re) creación de relatos, la elaboración de narrativas críticas, la especulación en torno a historias de vida y autoficciones, entre otros.

Dentro del conjunto exhibido conseguimos distintos géneros, períodos históricos y tendencias artísticas en las que resaltan importantes series de fotografía documental, así como relevantes expresiones del lenguaje fotográfico contemporáneo. Destacando de esta manera la aparente capacidad de la fotografía de registrar fielmente la realidad y de salvaguardar la presencia del tiempo dejado atrás. Esto desde su invención técnica en el siglo XIX y aún hasta la fecha, a pesar de los múltiples cuestionamientos y reflexiones generadas al respecto, en los siglos XX y XXI.

Las obras se sitúan en territorios difusos entre lo efectivamente recordado y las contradicciones implícitas en la pretensión de representar los recuerdos visualmente. Con ello, se indaga en una concepción problematizada de la memoria como práctica (subjetiva y/o colectiva) que implica la imposibilidad de una reconstrucción fiel, incuestionable, de las experiencias y acontecimientos remotos.

Se busca, por tanto, propiciar preguntas abiertas en torno a los procesos mnemónicos y dar cuenta de la inevitable asociación de la práctica memorialista con la búsqueda de verdad (en muchos casos relacionada con conceptos claves, como justicia, reparación y concepciones identitarias de distinto orden); pero también con lo figurado, el ensueño, la invención psíquica y el universo infinito de lo imaginario.

Fabiola Arroyo

Museo

Museo de Bellas Artes

Lugar de Exhibición

Salas 7, 8 y 9

Dirección

Plaza de los Museos. Parque Los Caobos. Bellas Artes , Caracas

Horario

Martes a viernes: 9:00 am a 5:00 pm / Sábados, domingos y feriados: 10:00 am a 5:00 pm