Venezuela, colecciones de arte para el mundo

Aquí puede descargar el catálogo de la colección de la Fundación Museos Nacionales de la república Bolivariana de Venezuela

2018: redescubriendo los museos nacionales del circuito de Bellas Artes de Caracas

Los caraqueños y quienes visitan la cuna de Bolívar cuentan con un circuito de Bellas Artes que ofrece una increíble muestra de la creatividad humana, nacional e internacional.

 
Oasis urbano Imágenes y documentos del Parque Francisco de Miranda

La Galería de Arte Nacional  como parte del 450 aniversario de la fundación de Santiago de León de Caracas realizado el año pasado, muestra una exposición que narran por sí mismas la historia de uno de los parques urbanos más emblemáticos de Caracas: el Parque Generalísimo Francisco de Miranda.

Cencrep restauró Monet de la colección

Les Pyramides de Port-Coton (Las pirámides de Port Coton) se titula la obra del artista francés Claude Monet, de la Colección Fundación Museos Nacionales – Museo de Arte Contemporáneo, la cual fue restaurada por el Centro Nacional de Conservación y Restauración Patrimonial.

La obra del mes.Galería de Arte Nacional

José Francisco Narváez (Porlamar, Edo. Nueva Esparta, 4 de octubre de 1905 - Caracas, 7 de julio de 1982)

Figura decorativa, obra con la que recibe en 1940 el Premio Oficial de Escultura del I Salón Oficial Anual de Arte Venezolano realizado en Caracas. El artista aprovecha las características de la madera para la construcción de un cuerpo abultado, con rasgos expresamente sugerentes de cierta morfología indígena y negroide. Narváez pule la madera para exaltar su brillo y destacar las formas. El teñido sirve para afianzar esta lectura de manera claral, con un tratamiento tan preciso y pulido que asemeja granito, mármol, o alguna otra piedra.

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Exposiciones

El juego sólo acaba cuando termina

El juego sólo acaba cuando termina
Dicho brasilero

Arte y Fútbol

Más que cualquier otro deporte, y mucho más que otro tipo de fenómeno social, el fútbol se presta a ser transformado en arte, debido a su estructura narrativa, su lenguaje rico en imágenes y su riqueza alegórica. Elementos épicos, dramáticos, trágicos y cómicos confluyen en este gran juego que pese a toda su matemática, sigue teniendo en sí algo de “pre-modernamente” improductivo. El flujo de acontecimientos incalculables de cada juego y una cierta inutilidad de la actividad deben ser entendidos positivamente como una estructura casi musical, polifónica e irrepetible. Esta exposición de fotografías, video y arte sonoro se propone dar una visión del fútbol hoy en día y de sus implicaciones sociales y culturales.

El video y el cine, por ser artes basadas en el tiempo, se prestan de forma especial para iluminar los conceptos del fútbol en las diferentes sociedades. Este enfoque también deberá verse reflejado en la presentación. Las obras, dentro de lo posible, deberán ser proyectadas en un mismo espacio oscuro sincronizando los movimientos y el sonido, de modo que se produzca un irresistible remolino de imágenes.

En el fútbol, que desde siempre ha sido una poderosa metáfora de la vida real, trabajan, desde el punto de vista del tiempo, dos fuerzas contrapuestas. Una de las fuerzas –el “acabar” en nuestro aparentemente paradójico título– empuja, con la ayuda del reloj del árbitro, hacia un rápido final del partido. La otra instancia, el “terminar”, detiene con un elaborado código lingüístico el inexorable transcurrir del tiempo, anhela el aplazamiento y se esfuerza por una prórroga que va hacia el infinito: no por nada quedan tantas cosas por hacer, tanto en el tiempo de juego como en la vida.

Nuestro título va más allá de finezas idiomáticas: el partido mismo es tiempo suspendido, cada gol una repentina interrupción de este estado sublime y un acortamiento del tiempo. El triunfo es considerado después de todo un intento logrado de esquivar la segunda instancia de “terminar” y con ello ganar tiempo. Si seguimos una lógica puramente cronológica puede que esto sea cierto, pero la realidad es que el triunfo es una grave pérdida del tiempo, pues acaba abruptamente un estado en el que el tiempo estaba detenido.

Los teóricos y críticos culturales a ambos lados del Atlántico no se cansan de ver en el fútbol un catalizador de idiosincrasias nacionales. Por un lado en Europa se afirma con Pasolini la “prosa” descarnada, es decir un modo rectilíneo que sólo tiene el resultado en la mira. Y por el otro, del lado sudamericano y sobretodo brasilero, la embriagadora “poesía” del juego con sus aparentemente inútiles ornamentos y divagaciones sin tiempo en grandes y vacíos espacios en los que cada cálculo o resistencia se pierde.

Para el resto del planeta, incluyendo a aquellos países que no participarán directamente del acontecimiento, la lingua franca del fútbol les dará, cual oráculo imposible de eludir, información sobre el estado del mundo, sobre su generosidad y su resentimiento, su desesperación y sus promesas de felicidad. El deseo más importante del fútbol es y seguirá siendo mantener en alto las virtudes del homo ludens en vista de las imposiciones de un orden mundial globalizado y anónimo.

Los artistas y sus obras

Una exposición de arte sobre fútbol no es ni una transmisión televisiva ni un public screening, muy por el contrario, los artistas pretenden alejarse al máximo del espectáculo afirmativo buscando los lados ocultos del deporte y los aparentes detalles accesorios fuera de los grandes estadios. El verdadero lugar del fútbol suele estar ahí donde nadie lo supone, una regla que, por lo demás, aplica también al arte contemporáneo.

Dias&Riedweg encuentran el fútbol en una juvenil “pelada noturna” en la cancha enrejada de una favela de Río, y el argentino Sebastián Gordín en la liga regional de Galicia (España), donde prueba suerte como portero.

Muu Blanco de Venezuela indaga en la violencia, tanto en la cancha como en las tribunas, transformando escenas brutales que encontró en Internet, en cuadros abstractos llenos de belleza y fuerza seductora en los que el deporte sólo es reconocible en forma fragmentaria.

Lela Ahmadzai fotografía la selección femenina de fútbol de Afganistán que, protegida por soldados, entrena en un campo militar. Mientras que allí sólo se puede jugar bajo peligro de muerte, en el caso de Michael Wesely, quien inmortalizó el público de un bar de Berlín en una foto de larga exposición, este deporte aparece como una idílica e inofensiva diversión.

Lukas Ligeti descartó cualquier componente visual, concentrándose totalmente en el sonido con un imponente fondo sonoro de los estadios de Río, Salvador de Bahía, Porto Alegre y Montevideo.

Los músicos de la banda argentino-uruguaya Bajofondo introducen súbitamente en la melodía poética de su pieza Centrojá el  staccato que supone la transmisión de la final del Mundialito (1980/81).

El cineasta Álvaro Olmos de Bolivia, en su video Música, libertad y nostalgia captura la atmósfera de un partido de fútbol amateur donde, como dice el artista, “la música se une con el latido del corazón”.

En el caso de Gianfranco Foschino, la pelota termina perdiendo por completo su rol protagónico. Niños semidesnudos en un polvoriento patio trasero muestran su ostensible desdén por el balón. Prefieren cortar leña con una poderosa hacha.

 

Alfons Hug
Curador de la exposición

Museo

Museo de Arte Contemporáneo

Lugar de Exhibición

Sala 6

Dirección

Zona Cultural de Parque Central. Nivel Lecuna. Caracas

Horario

Martes a viernes: 9:00 am a 5:00 pm Sábados, domingos y feriados: 10:00 am a 5:00 pm