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Revista digital de divulgación de la museología venezolana
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y sus Departamentos de Educación, inicia su programa de formación y recreación en línea para todo público.

Leonel Durán y José Antonio Dávila
EL LEGADO DEL MAESTRO CARLOS CRUZ-DIEZ
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Exposiciones

Amalivaca, territorio ancestral

El imaginario de nuestros pueblos guarda un sinfín de riquezas que se revitalizan con el pasar de los años. Los ciclos naturales acompañados de sus conjuntos y conformaciones sistémicas dimensionan, en sus temporalidades, los cambios pertinentes y se quebrantan con los apólogos del olvido. El mito de Amalivaca es uno de esos fenómenos que aparecen y desaparecen en la pertinencia y necesidad de los tiempos. Evoca, radicalmente, el hecho de adecuar y hacer funcional la memoria emotiva, crítica y deconstructiva.

Los pueblos Tamanacos conservaron una mitología particular, local e identificada plenamente con la creación del hombre y la mujer sobre la tierra. La construcción comienza con la gran inundación del mundo; donde todo elemento vivo desapareció dejando en penumbras los rincones más iluminados. El gran torrente invadió las tierras cultivadas y desgarró toda pretensión de vida; con la excepción de una joven pareja que logró sobrevivir en lo más alto de una montaña y una palmera de moriche que flotaba sobre los caudales. Los altozanos para los Tamanacos eran asumidos como lugares sagrados por su cercanía al cielo. La joven pareja, después de un largo peregrinar, logró hacer contacto con los dioses; siendo Amalivaca, figura imponente y de barba frondosa, quien baja a la tierra a bendecirlos, acompañarlos y calmar las aguas revueltas. Su inquietud principal era dar vida a los espacios devastados, repoblar la tierra de hombres y mujeres, hacer de la tierra invalida; tierra fértil. El consejo de Amalivaca, aunado a las bendiciones, fue tomar la canoa y zarpar por los aluviones para regar, en el camino y las zonas baldías, las semillas de aquel moriche que los acompañó y que guardaron celosamente. Siguiendo las órdenes comenzaron a crecer las plantas, los ríos se llenaron de peces, la tierra de vida, la vida de hombres y mujeres. A partir de ese momento los herederos de la milagrosa semilla respetaron la tierra como única y absoluta. Sembraron el respeto a la tierra como hacedora de la vida.

Partiendo de la construcción del mito; el proyecto artístico Amalivaca interpreta, desde un lenguaje matérico, orgánico y contemporáneo, una nueva lectura. Nos presenta un juego de formas misteriosas, atmósfera constructiva y tenue donde la emoción de la materia, en múltiples planos, conjuga una narrativa perspicaz y autodefinida. Es un viaje que inicia desde el naciente del río Orinoco; que dibuja la luna y el sol con fuerza originaria, con presencia sublime, reconocible y ancestral.

Raúl Chacón Carrasco

Museo

Galería de Arte Nacional

Lugar de Exhibición

Sala II. Ala sur

Dirección

Avenida México, frente a Puente Brión, La Candelaria, Caracas, Venezuela

Horario

9:00 am a 5:300 pm